Amar al mundo apasionadamente

Autor: Escrivá de B. san José . Visitas: 3235

Amar al mundo apasionadamente

Homilía en el Campus de la universidad de Navarra.

El santo remarca el gigantesco valor de la Santa Comunión, como anticipo de la eterna bienaventuranza. Y la lógica centralidad del templo en el mundo como puerta del Cielo.

A la vez muestra el mundo como una realidad que no es mala en sí misma, sino que es hecho malo por nosotros con nuestros vicios y pecados.

Acerca del Autor

Escrivá de B. san José

Escrivá de B. san José

Josemaría Escrivá de Balaguer y Albás nació en Barbastro (Huesca, España) el 9 de enero de 1902.

A la edad de 16 años, al contemplar, en un día de crudo invierno, las huellas dejadas por un carmelita descalzo al caminar por las calles nevadas de Logroño, sintió como un aldabonazo en lo más profundo de su alma.

Comenzó entonces a sentir que Dios quería algo de él, pero no sabía lo que era. En esa tesitura decidió abandonar los proyectos profesionales que había venido considerando –estudiar Arquitectura–, para hacerse sacerdote, persuadido de que así podría ser instrumento plenamente disponible para el cumplimiento del querer de Dios.

Ya avanzados los estudios teológicos y obtenida la oportuna autorización de sus superiores, comenzó en 1923 los estudios de Derecho Civil en la Universidad de Zaragoza, que cursó aprovechando, primero, los periodos de vacaciones estivales y, después, el tiempo del que le permitieron disponer sus ocupaciones pastorales.

Ordenado diácono el 20 de diciembre de 1924, recibió el presbiterado el 28 de marzo de 1925.

En la primavera de 1927 se instaló en Madrid, en donde desarrolló una incansable labor sacerdotal de atención a pobres y desvalidos de los barrios extremos, y en especial a los incurables y moribundos de los hospitales de Madrid. Se hizo cargo de la capellanía del Patronato de Enfermos, labor asistencial de las Damas Apostólicas del Sagrado Corazón.

El 2 de octubre de 1928, durante unos ejercicios espirituales, el Señor le mostró con claridad lo que hasta ese momento había solo barruntado. Nació así el Opus Dei, como realidad marcada a fuego en el alma de un joven sacerdote que dedicó desde entonces a ese fin todas sus energías.

 Se abría así en la Iglesia un nuevo camino, dirigido a promover, entre personas de todas las clases sociales, la búsqueda de la santidad y el ejercicio del apostolado, mediante la santificación del trabajo ordinario, en medio del mundo y sin cambiar de estado. 

Comentarios (1)

  • Mercedes Castillo

    Mercedes Castillo

    14 Julio 2014 a las 14:02 |
    He escuchado a San Josè Maria Escribà atentamnete y me ha dejado muy contenta, con la explicaciòn de la Misiòn del opus Dei.
    Quisiera recibir algun contacto con las mujeres laicas entregadas a esta misiòn .
    Muchas gracias

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