La necedad del ateísmo en la Sagrada Escritura

Autor: Zapata Gabriel Osvaldo . Visitas: 3645

La necedad del ateísmo en la Sagrada Escritura

La necedad es una realidad que constantemente aparece en las Sagradas Escrituras, y tiene como manifestación última y propia la profesión del ateísmo.

En la presente conferencia dictada por el P. Lic. Gabriel Zapata el 23 de octubre de 2013 en el marco de las Jornadas Bíblicas "Dios y el ateímo" desarrolla estos temas con un enfoque exegético.

Acerca del Autor

Zapata Gabriel Osvaldo

Zapata Gabriel Osvaldo

El Padre Gabriel Zapata nació en Paraná el 23 de septiembre de 1961. Hizo sus estudios para el sacerdocio al comienzo en el seminario de Paraná concluyéndolos en el Seminario “Santa María Madre de Dios”, en San Rafael, Mendoza. Ingresó al Instituto del Verbo Encarnado en 1986, donde fue ordenado el 4 de diciembre de 1987.

Ejerció por 4 años el oficio de rector del Seminario Menor “San Juan Apóstol”, de San Rafael. Posteriormente cursó 2 años en Roma la licenciatura en Teología Bíblica, en el Angelicum.

Concluída su licenciatura fue destinado al Seminario Mayor “María Madre del Verbo Encarnado” donde ha ejercido los cargos de profesor de exégesis y espiritualidad y rector de dicha institución.

Actualmente es director de la Revista Diálogo y Provincial de la Provincia “Nuestra Señora de Luján” del Instituto del Verbo Encarnado.

Continúa predicando Ejercicios espirituales, conferencias y numerosos artículos.

 

Comentarios (1)

  • Rodrigo

    Rodrigo

    09 Noviembre 2013 a las 23:54 |
    La necedad del ateísmo en la Sagrada Escritura- R. P. Lic. Gabriel Zapata, IVE


    Nos planteamos sobre el ateísmo con textos de la Escritura. Nos preguntamos si se es ateo por ser necio o se es necio por ser ateo. También si la idolatría es un ateísmo.

    La palabra ateo no aparece en la Biblia prácticamente. Sí aparece un ateísmo práctico, existencial. El apego a la tierra la seducción de los bienes temporales, el influjo pagano, son las causas que separan a los hombres de Dios, que es similar a la formas del ateísmo que podemos encontrar en nuestro tiempo. No habla para nada de un ateísmo teórico, en cambio se esfuerza por rechazar el ateísmo práctico.

    El Salmo 14:

    Sal 14:1 Dice el necio en su interior: "¡No existe Dios!" Corrompidos están, da asco su conducta, no hay quien haga el bien.


    El Salmo 10:

    Sal 10:4 el malvado dice altanero: "¡No hay Dios!", es todo lo que piensa.


    La Escritura dice Juan Pablo II habla más bien de impiedad e idolatría, que son los que en vez de Dios prefiere unos productos humanos considerados falsamente divinos, vivos y activos. Así en Isaias, en Jeremías y en su desarrollo más amplio en el libro de la sabiduría capítulos 13 al 15, donde se presenta el camino que después evocará San Pablo en Romanos 1, 18-23, el camino del conocimiento de Dios a partir de las cosas creadas. Ser ateo significa entonces no conocer la verdadera naturaleza de la realidad creada sino darle un valor absoluto y por eso mismo idolatrarla en lugar de considerarla como huella del creador y camino que lleva a Él.


    Estudiamos el texto clave e iluminador de San Pablo, Romanos 1, 18-23 . San Pablo, el Apóstol que vivió y sufrió la necedad del ateísmo y de la impiedad. Sufrió la necedad del paganismo y también la necedad del judío que rechaza la fe en Cristo.

    ¿Cual es la situación?. San Pablo piensa en viajar a Roma y España. Hay en San Pablo un deseo de advertir a los cristianos de Roma de los peligros de los judaizantes, con la justificación por la fe y la caducidad de la ley antigua (temas que también trata en Gálatas) y por otro lado se va a encontrar con un mundo pagano en sus viajes y entonces es preciso también de hacer tomar conciencia al pagano de la necesidad que tiene de la salvación y el único salvador Jesucristo.

    Romanos 1, 16-17

    Los versículos 16 y 17 son el planteo de la tesis que dejará asentada con su admirable elocuencia:

    Rom 1:16 Pues no me avergüenzo del Evangelio, que es fuerza de Dios para la salvación de todo el que cree: del judío primeramente y también del griego.

    Rom 1:17 Porque en él se revela la justicia de Dios, de fe en fe, como dice la Escritura: El justo vivirá por la fe.

    Deja bien claro el deseo de Dios de que todos los hombres se salven, judíos y gentiles, universalidad de la salvación. Sin embargo tanto judíos como gentiles necesitan de la redención de Jesucristo. Otra cosa en estos versículos es la Justicia de Dios que se comunica a los hombres por la fe de Jesucristo. Es decir, ni la naturaleza abandonada a sí misma de los paganos ni la ley de Moisés salvará. Y es esta proposición la que San Pablo desarrollará en los primeros capítulos, que es la que nos interesa; "Porque en él se revela la justicia de Dios, de fe en fe, como dice la Escritura: El justo vivirá por la fe."

    Más adelante en Rom 3, 21-22, va a hablar de la justicia de Dios por la fe de Jesucristo destinada a todos los creyentes y que descansa sobre ellos. La justicia no permanece encerrada en Dios, se esparce, se propaga y se comunica y viene siendo cosa personal del hombre por medio de la fe. Lo que hay original en San Pablo es hacer derivar nuestra justificación de la justicia intrínseca de Dios no de su poder. Dios ejerce y muestra su justicia justificándonos por su Gracia.

    Bien ¿de qué manera demuestra que la justicia de los hombres no alcanza para salvarnos?. Basta un recorrido por la historia de la humanidad y tratar de encontrar el ideal de justicia que todos llevamos grabados en el alma ¿donde está?. Lo mismo entre judíos que entre gentiles el pecado ha reinado sin obstáculo. Esto es lo que busca presentar San Pablo. La razón no supo resistir a las atracciones del mal, y la ley para los judíos fue un dique muy débil. Por eso sino queremos desesperar habrá que pedir esa justicia del evangelio de Jesucristo, el único que nos puede salvar.

    En primer lugar San Pablo pretende quitarles escusa a los paganos. Ellos han sido verdaderamente injustos y aunque los pobres no han conocido la revelación sin embargo son inexcusables. Buscando pasar por sabios terminaron en la máxima necedad.

    Romanos 1, 18-23

    Rom 1:18 En efecto, la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que aprisionan la verdad en la injusticia;

    Rom 1:19 pues lo que de Dios se puede conocer, está en ellos manifiesto: Dios se lo manifestó.

    Rom 1:20 Porque lo invisible de Dios, desde la creación del mundo, se deja ver a la inteligencia a través de sus obras: su poder eterno y su divinidad, de forma que son inexcusables;

    Rom 1:21 porque, habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, antes bien se ofuscaron en sus razonamientos y su insensato corazón se entenebreció:

    Rom 1:22 jactándose de sabios se volvieron necios,

    Rom 1:23 y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por una representación en forma de hombres corruptibles, de aves, de cuadrúpedos, de reptiles.


    "La cólera de Dios", San Pablo indica como la cólera cuando hay injusticia trata de poner justicia.

    "injusticia de los hombres que aprisionan la verdad en la injusticia". No dice que los hombres, los paganos, tengan aprisionada la inteligencia, como diciendo que están cegados u ofuscados por sus pecados y que no pueden llegar al conocimiento de Dios. Dice y da por descontado que los gentiles conocieron la existencia de Dios pero que esa Verdad la aprisionaron y la dejaron cautiva.

    "pues lo que de Dios se puede conocer, está en ellos manifiesto: Dios se lo manifestó.". Osea, está en ellos y además ellos se dan cuenta sin que puedan sustraerse al testimonio íntimo de su conciencia. Y ¿como es que lo han conocido? San Pablo afirma que Dios mismo se lo ha revelado y no solo a los judíos. Se da así una revelación a todos los hombres deseada por Dios.

    El medio y el modo de revelarse es la revelación visible de sus obras "Porque lo invisible de Dios, desde la creación del mundo, se deja ver a la inteligencia a través de sus obras: su poder eterno y su divinidad, de forma que son inexcusables". Lo invisible de Dios se hace visible al reflejarse en las maravillas de la creación."Se deja ver a la inteligencia". El hombre no posee ideas innatas, ni obtiene una visión inmediata de la divinidad. Conoce a Dios solamente por sus obras discurriendo de los efectos a la causa. Esta doctrina condena de antemano el ontologismo, que pretende alcanzar la visión intuitiva de Dios. Y también condena a la doctrina del tradicionalismo que exige para conocer a Dios conocer la tradición humana. la visibilidad intrínseca que le prestan sus obras excluye el tradicionalismo. Entonces ni aparece de manera inmediata la divinidad al hombre, ni tampoco necesita que otros se lo prediquen necesariamente, él lo puede descubrir mediatamente por las criaturas. Esto sirve para destacar la confianza que tiene San Pablo en la inteligencia humana aún herida por el pecado y aún sabiendo que tantas veces cae en la necedad. Inteligencia del hombre que no está corrompida esencialmente como predicaba Lutero sino que es una chispa de la inteligencia divina que conserva su grandeza y su capacidad de llegar a Dios a través de las criaturas. En este sentido Santo Tomás comenta a la frase de Job "Tengo ganas de discutir con Dios", y explica que la diferencia entre los interlocutores no afecta en nada a la verdad de lo que dicen, si lo que uno dice es verdad nadie puede prevalecer contra él cualquiera sea su oponente en la discusión.

    Seguimos con el texto. La extensión y el objeto de este conocimiento que los gentiles pudieron tener y alcanzar a través de las criaturas. No es que pueda conocer todas las perfecciones igualmente. San Pablo señala como objeto especial del conocimiento natural de Dios su invisibilidad, su poder eterno y su divinidad. Santo Tomás va a explicar este conocimiento de la divinidad por haberlo reconocido como último fin al cual tienden todas las cosas. Santo Tomás va a seguir comentando :"porque lo invisible de Dios se conoce por vía de negación, su eterno poder por vía de causalidad y su divinidad por vía de excelencia", lo que después veremos en el desarrollo de las vías. Es sobre este texto de San Pablo y también sobre sabiduría 13 que el concilio Vaticano I se apoyo para definir en la constitución Dei filius de 1870 como dogma de fe la posibilidad de un conocimiento cierto de la existencia y atributos de Dios por la luz natural de la razón humana a partir de las obras de la creación. Así decía el concilio :"Si alguno dijere que Dios vivo y verdadero, creador y señor nuestro no puede ser conocido con certeza por la luz natural de la razón humana por medio de las cosas que han sido hechas sea anatema". El concilio entonces define que es posible conocer a Dios por las criaturas. Pero eso no reduce el sentido del texto de San Pablo, el texto va más allá. El texto indica no solo la posibilidad, sino el hecho del conocimiento que tuvieron los paganos. San Pablo no está diciendo, necesariamente todos los paganos de la historia van a conocer a Dios, no, pero hay una afirmación histórica que implica obviamente la posibilidad de conocer a Dios y que sobre todo dice que de hecho los paganos han conocido a Dios.

    Las consecuencias que tiene el haber dejado prisionera la verdad de la existencia de Dios son inexcusables, dice San Pablo. No está diciendo, imperdonables ni insalvables sino que no tienen excusa cuando miramos su impiedad. No dice que haya personas que no alcanzan el conocimiento de Dios, porque da por supuesto que todos la poseen, sino que hay personas que oprimen y ahogan la verdad claramente conocida con la injusticia de sus obras, personas que no conforman su vida con el conocimiento que tienen de Dios, que no le glorifican como le conocen. Se trata de una ignorancia culpable.

    Una segunda consecuencia indica San Pablo, degradación y corrupción. Fue tal esa degradación y corrupción (explica Boever) que San Pablo temeroso de comprometer la justicia y la bondad de Dios, al pintar con tan tremenda verdad la atrocidad del castigo quiere dejar bien asentada y comprobada la perversidad de los criminales, que los gentiles habiendo conocido a Dios llevarían. Su crimen capital fue la impiedad y la injusticia con que negaron a Dios el atributo de glorificación y bendición que le debían.

    Rom 1:20 Porque lo invisible de Dios, desde la creación del mundo, se deja ver a la inteligencia a través de sus obras: su poder eterno y su divinidad, de forma que son inexcusables;

    Rom 1:21 porque, habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, antes bien se ofuscaron en sus razonamientos y su insensato corazón se entenebreció:

    A esta perversión de la voluntad, a esta apostasía, porque habían conocido la existencia de Dios pero no le dieron gloria, siguió la aberración de la inteligencia, y de precipicio en precipicio cayó el hombre hasta el abismo de la degradación. Santo Tomás trata de profundizar y cerrar el círculo. Va a mostrar San Pablo según Santo Tomás que habiendo conocido a Dios que el primer delito de los paganos no procede de la ignorancia pero enseguida que de tal delito se sigue la ignorancia "antes bien se ofuscaron en sus razonamientos y su insensato corazón se entenebreció". Y se señalan 4 grados de degradación:


    4 grados de degradación

    1º). La vanidad y la tontería de los pensamientos, se envanecieron por apoyarse en lo vano en lo que no tiene estabilidad como es Dios (profeta Malaquías decía, yo soy Dios y no cambio) por lo cual no se libre el hombre de la vanidad sino cuando se sustente en Dios, más cuando dejando a Dios de lado se apoye en cualquier criatura incurre en vanidad. En el libro de sabiduría 13,1 dice: "Sab 13:1 Vanos son por naturaleza todos los hombres en quienes hay desconocimiento de Dios; que no fueron capaces de llegar, a través de los bienes visibles, a conocer al que es, ni, al contemplar las obras, supieron reconocer al artífice;". Tenían la confianza en sí mismos y no en Dios, y a sí mismos y no a Dios atribuían sus bienes. Representa la máxima estupidez natural este envanecerse en los pensamientos y tomar apoyo en cosas que no son firmes. La máxima expresión son las palabras del salmo 14

    Sal 14:1 ... Dice el necio en su interior: "Dios no existe".


    2º). La oscuridad de la inteligencia. Su insensato corazón se entenebreció. Osea que por haber sido oscurecido, su corazón se hizo insensato, privado de la luz de la sabiduría por la cual conoce el hombre verdaderamente a Dios. Como el que no mira al sol cae en la oscuridad material, así también aquel que se aparta de Dios apoyándose en sí mismo y no en Dios se oscurece espiritualmente.

    Parece comentar este drama de la necedad en Ef 4,17-18

    Efe 4:17 Esto es, por tanto, lo que os digo y os conjuro en el Señor: que no viváis ya como viven los gentiles, en la vacuidad de su mente,

    Efe 4:18 que están entenebrecidos en su pensamiento, ajenos a la vida de Dios a causa de la ignorancia que hay en ellos, derivada del endurecimiento de su corazón;

    Efe 4:19 los cuales, perdido ya todo sentido de la moralidad, se entregaron al libertinaje, hasta practicar con desenfreno toda clase de impurezas.


    Recordemos, ignorancia que no fue primera y original, sino que sucedió al haber negado la glorificación a Dios. San Pablo sumamente fino entonces muestra el pecado de los gentiles, no lo quisieron reconocer a Dios. Indica también con toda claridad la posibilidad de reconocer a Dios a través de las criaturas. Sin embargo conviene también advertir, no hay que confundir, no dice que este conocimiento sea simple, suave, sencillo o de primera, en el discurso que hace San Pablo en el areópago de Atenas en Hechos 17, acerca de como el culto al Dios desconocido practicado con desconocimiento del verdadero Dios prefija el estado del paganismo en este punto, sin embargo los hombres tenían obligación de buscar a Dios y procurar hallarlo a tientas. Con esta frase se indica la posibilidad pero al mismo tiempo la dificultad del conocimiento natural de Dios. Es precisamente esa dificultad lo que hace posible que el hombre, no desarrollando la posibilidad de conocer a Dios, implicado en su naturaleza, lo niegue y caiga en el ateísmo. Hay así un proceso de la inteligencia hacia Dios en el que por la fragilidad humana puede introducirse el error. Es eso lo que explica que haya podido haber ateos en épocas antiguas y ateos sobre todo en épocas modernas. Pero, podemos ya insinuar, la situación es distinta. El mundo pagano de San Pablo tiene sus semejanzas pero también sus diferencias con el mundo nuestro pagano. Aunque en la antigüedad se dan casos de irreligiosidad e incluso de ateísmo tanto práctico como teórico, este último no alcanza relevancia de fenómeno socialmente difundido, en la época contemporánea se advierte un crecimiento sociológico del ateísmo tanto práctico como teórico. Así lo reconoce la Gaudium et Spes, muchos de nuestros contemporáneos no persiguen en absoluto o rechazan expresamente la unión íntima y vital con Dios, de tal modo que el ateísmo ha de ser tenido como uno de los fenómenos más importantes de nuestro tiempo y debe de ser objeto de un examen más cuidadoso. Decía el p. Fabro, es verdad que quién busca la verdad busca a Dios (y aquí está respondiendo sobre todo a Kant y también a los franceses que defendían el hecho de que no pudiese haber ateos en realidad) pero el ateo se bloquea a sí mismo e interrumpe la coherencia de la resolución en el fundamento. Con un acto de voluntad él interrumpe y elige el bien finito, lo umbratil, lo que aparece y desaparece en la naturaleza y en la historia y decide obrar unicamente por la ciencia, la técnica, la política. Bien, esta es la situación que nos toca vivir, pero también es lo que había ya advertido San Pablo, que los hombres pueden negar la fuerza del testimonio que dan las criaturas, y pueden dejar prisionera y cautiva la verdad. La terrible grandeza de la voluntad humana es esta, decía el p. Fabro, que si es la única facultad que pueda alcanzar a Dios en su realidad porque el amor va directamente al objeto, pero va solamente a través de una decisión y a Dios mismo no le agradaría esta decisión sino fuese una acto explicito de elección de amor, pero la elección supone una alternativa. Y en efecto, la mayoría de los hombres según los pensadores y los cristianos más profundos se inclinan a lo finito. Eligen los bienes aparentes las riquezas, los placeres, la fama y el poder, no porque tales bienes sean más verdaderos o reales, sino porque parecen mas al alcance de la mano, parecen y en parte lo son más condescendientes al atractivo de los sentidos y a las aspiraciones del orgullo.

    3º) Un tercer grado de degradación."Jactándose de sabios se volvieron estúpidos", Al desatino siguió la estupidez o según la fuerza de la palabra original, el embrutecimiento del corazón y consiguientemente de la voluntad y de todo el ser moral, embrutecimiento tanto más repulsivo y abominable cuanto mas contrastaba con los necios alardes de su vanidad y presunción.

    4º) El cuarto grado de degradación. En el versículo 23:

    Rom 1:23 y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por una representación en forma de hombres corruptibles, de aves, de cuadrúpedos, de reptiles.

    Se trata de la más profunda vileza de la idolatría, que desarrolló con vehemencia y con mucha belleza el libro de la sabiduría. Las cervices protervas que no quisieron inclinarse notablemente ante la majestad del ser supremo ante la gloria incomunicable de Dios eterno inmortal se rebajaron ignominiosamente ante un simulacro inane de miserables criaturas. Terminaron adorando una estatua que ellos mismo habían fabricado. Mayor vileza y pecado, tal fue la caída de los gentiles, desde la irreligión, desde el no querer doblegarse y rendir gloria a Dios, pasando por todos los grados de la necedad hasta el abismo de la idolatría.

    Y ahí ya terminando se puede plantear ¿Esta idolatría es ateísmo?. Cuando Job se apura a corregir a sus amigos que con falsas razones tratan de consolarlo o de moverlo a una presunta conversión los trata de "difusores de dogmas perversos", curanderos de quimeras, vosotros no sois más que charlatanes. Parece fuerte la expresión pero Santo Tomás justifica este apelativo diciendo, es que el que declina del verdadero conocimiento de Dios, no presta culto a Dios sino a sus propias creencias falsas. En ese sentido la idolatría es una suerte de ateísmo o termina llevando a él u otras veces es consecuencia de él. Interesante porque la Lumen Fidei, de reciente aparición, hablando de la fe de Israel y la tentación permanente que tenían de incredulidad dice: "lo contrario de la fe se manifiesta como idolatría. La fe por su propia naturaleza, requiere renunciar a la posesión inmediata que parece ofrecer la visión. Es una invitación a abrirse a la fuente de la luz, respetando el misterio profundo de un rostro que quiere revelarse personalmente y en el momento oportuno". Vemos entonces que el ídolo es un pretexto para ponerse a sí mismo en el centro de la realidad adorando la obra de las propias manos. Perdida en la orientación fundamental que da unidad a su existencia, el hombre se disgrega en la multiplicidad de sus deseos. Negándose a esperar el tiempo de la promesa se desintegra en los múltiples instantes de su historia. Por eso la idolatría es siempre politeísta, es sin meta alguna, va de un señor a otro. La idolatría no presenta un camino sino una multitud de senderos que nos llevan a ninguna parte y forma más bien un laberinto. Quien no quiere fiarse de Dios se ve obligado a escuchar las voces de tantos siglos que le gritan fíate de mi. San Pablo después va a continuar explicando que esa degradación ya estaba aquí en la inteligencia y en el corazón, lo otro era simplemente dejarse caer. Y la degradación más impresionante que termina señalando es la sodomía, la homosexualidad, sin embargo la degradación ya la había encontrado en la inteligencia y en el corazón.

    Repasando algunas conclusiones. Queda claro por la lectura del texto paulino la posibilidad de conocimiento de Dios a través de las criaturas. Queda claro también el hecho histórico del conocimiento de Dios que tuvieron los paganos y la consiguiente negación de las consecuencias. Queda clara la posibilidad de negarse por un acto de la voluntad a rendir culto y reconocer la grandeza de Dios. Pero también se posa que estamos ante mundos distintos e iguales. El nuestro tan pagano como aquel sin embargo con alguna dificultad mayor. Cuando Santo Tomás hablaba de como había que hacer para hacer apologética entre nosotros hay que tomar pie de algo común: si se habla con los judíos tenemos el antiguo testamento, si se habla con los paganos, con los musulmanes por ejemplo, tenemos de común la razón natural. Santo Tomás tenía presente una razón natural bastante sana y podía hablar de Averroes con términos que un averroista pudiera entenderse con él. Esto en estos tiempos se hace muy difícil. Por lo tanto es preciso promocionar el concilio, seguir buscando nuevos caminos para presentar de manera más eficaz la doctrina y de una manera especial no dejar pasar el principal ingreso que tenemos en el dialogo con muchas almas que es el ingreso a través del testimonio. Como muchas veces el ateísmo implica una cuestión afectiva, entonces la santidad de los hombres y de una manera especial la misericordia muchas veces pueden doblegar lo que un argumento especulativo parecía impotente para hacer.

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