La Virgen y el Rosario

Autor: Ezcurra Alberto . Visitas: 4144

Los misterios del rosario en nuestra vida

La Virgen y el Rosario

Una de las características que más resaltan en la Santísima Virgen María es su continuo decir que sí a los pedidos de Dios, cosa que de forma constante confirmó con sus obras. Nosotros muchas veces hemos negado el sí que Dios se merecía, otras diciéndole que sí le hemos mentido, pues no hemos cumplido con las obras. Sobre esto último debemos tener en cuenta que ya hemos dicho sí con el bautismo, con la Confirmación.

Ella debe ser nuestro modelo, en ella debemos tomar fuerzas para ir adelante en nuestra vida cristiana. Diciendo sí como ella podremos vivir como María los misterios del Rosario en nosotros, todos, los de Gozo, pero también los de Dolor. Ella estuvo junto a Cristo en la Navidad y en el Calvario, siempre. A ella debemos imitar, ahora y en toda nuestra vida.

Acerca del Autor

Ezcurra Alberto

Ezcurra Alberto

Alberto Ignacio Ezcurra nació Buenos Aires el 30 de julio de 1937 y murió el 26 de mayo de 1993. Su sangre provenía de los más patricios apellidos de la Argentina. Era el primer hijo de una de las figuras claves del revisionismo histórico y uno de los fundadores del Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas, en 1938. Alberto Ezcurra Medrano, quien influye en el pensamiento y en la formación de su hijo, el futuro jefe del Movimiento Nacionalista Tacuara, la que para algunos fue la más popular organización de militancia juvenil de fines de los '50 y los '60.

Alberto Ezcurra Uriburu era un joven austero. Toda su vida usó lentes de gruesos cristales y marco negro bajo unas cejas espesísimas. Poseía una sólida y bastísima formación. Pero con la humildad que lo caracterizaba, jamás hizo alardes ni posaba de doctor. Era inteligente, astuto y muy estudioso.

Era un gran orador; Poseía firmes convicciones y carisma. Admirado y cuestionado, ya que no tenía pelos en la lengua, llamaba a cada cosa por su nombre. Solía concurrir al Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas donde recibía charlas de José María Rosa o Arturo Jauretche que les daban una versión de la historia distinta de la liberal, aunque también frecuentaban la trastienda da la librería Huemul, y asistían a conferencias de nacionalistas católicos como el Padre Julio Meinvielle, o de Jordán Bruno Genta.

En el año 1957 con algunos amigos funda el Movimiento Nacionalista Tacuara.

Ezcurra definía sus ideas y las de Tacuara de la siguiente manera: "Nuestro movimiento, que procura instaurar un nuevo orden, es cristiano en cuanto afirma la primacía de los valores espirituales y permanentes en el hombre y en la sociedad; nacionalista, en cuanto sostiene a la Nación como unidad social suprema, y socialista por su concepción económico-social, anticapitalista, revolucionaria y comunitaria". Tacuara terminó dividiéndose y disolviéndose y entonces Alberto Ezcurra retornó al seminario y terminó consagrado al sacerdocio; lo hizo primero en Paraná, Entre Ríos, y luego en San Rafael, Mendoza. Cuando el Padre Alberto misionaba elegía los parajes más desatendidos e inhóspitos, allí donde los criollos habían sido abandonados a su suerte por la perversidad del sistema dominante. Y volvía de la misión, rico en experiencias apostólicas y en decires campestres que solía aplicar en sus clases y cursos. El 26 de mayo de 1993 murió de un cáncer el cura Alberto Ignacio Ezcurra Uriburu. Todo su intenso paso por este mundo fue "Milicia y servicio", la simbiosis de la "espada y la cruz".

Comentarios (1)

  • Eduardo

    Eduardo

    03 Octubre 2014 a las 22:56 |
    Muy bueno .Gracias por esta sintética historia , de la simbiosis de la " espada y la Cruz "

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