Catecismo Mayor

Autor: Pío X Papa san (Sarto) .Visitas: 3692

Catecismo Mayor

La exposición de la doctrina de la fe mediante preguntas y respuestas memorizables, con vistas sobre todo a la educación infantil, ha tenido a lo largo de la historia numerosas versiones.

No había existido nunca, sin embargo, una obra similar que gozase además del marchamo pontificio. El Catecismo del Concilio de Trento o Catecismo Romano, promulgado por San Pío V en 1566 era llamado "de párrocos", pues su finalidad era sobre todo formar a los sacerdotes con vistas a su predicación. Como el actual Catecismo de la Iglesia Católica, se trataba de una exposición fundamentada, más que sintética, y en ningún caso para niños.

De ahí la singularidad histórica del Catecismo Mayor de San Pío X. La pretensión del Papa Giuseppe Sarto era que ese libro sirviese para la enseñanza de la doctrina cristiana no sólo para niños, sino para adultos de cultura media, y que gozase de la universalidad propia de una obra encargada por el sucesor de Pedro.

El desafío era grande, porque la dificultad de formular preguntas y respuestas de forma que no resultase ni demasiado complicada para los pequeños, ni demasiado infantil para los mayores, parecía insoslayable. A esto se añadía la diversidad de culturas nacionales, en particular en países de misión, y la necesaria adaptación a sistemas y tradiciones de enseñanza muy distintos.

El Catecismo Mayor de San Pío X se divide en tres grandes áreas: "De la doctrina cristiana y de sus partes principales", donde se abordan el Símbolo de los Apóstoles o Credo, la oración, los mandamientos de la Ley de Dios y de la Iglesia, los sacramentos y las virtudes principales y "otras cosas necesarias que ha de saber el cristiano"; una segunda parte, la "Instrucción sobre las fiestas del Señor, de la Santísima Virgen y de los Santos"; y la tercera, una "Breve historia de la religión", que abarca Antiguo y Nuevo Testamento, y un resumen de historia de la Iglesia.

Acerca del Autor

Pío X Papa san (Sarto)

Pío X Papa san (Sarto)

José Sarto, después Pío X, nació en Riese, poblado cerca de Venecia, Italia en 1835.

Todavía siendo niño perdió a su padre por lo que pensó dejar de estudiar para ayudar a su madre en los gastos de manutención de la familia, sin embargo ésta se lo impidió y pudo continuar sus estudios en el seminario gracias a una beca que le consiguió un sacerdote amigo de la familia.

Una vez ordenado fue vicepárroco, párroco, canónigo, obispo de Mantua y Cardenal de Venecia, puestos donde duró en cada uno de ellos nueve años.

En 1903 al morir León XIII fue convocado a Roma para elegir al nuevo Pontífice. En Roma no era candidato para algunos por no hablar francés y él mismo se consideraba indigno de tal nombramiento. Durante la elección los Cardenales se inclinaron en principio y por mayoría por el Cardenal Rampolla, sin embargo el Cardenal de Checoslovaquia anunció que el Emperador de Austria no aceptaba al Cardenal Rampolla como Papa y tenía el derecho de veto en la elección papal, por lo que el Cardenal Rampolla retiró su nombre del nombramiento. Reanudada la votación los Cardenales se inclinaron por el Cardenal Sarto quien suplicó que no lo eligieran hasta que una noche una comisión de Cardenales lo visitó para hacerle ver que no aceptar el nombramiento era no aceptar la voluntad de Dios. Aceptó pues convencido de que si Dios da un cargo, da las gracias necesarias para llevarlo a cabo.

Tres eran sus más grandes características: La pobreza: fue un Papa pobre que nunca fue servido más que por dos de sus hermanas para las que tuvo que solicitar una pensión para que no se quedaran en la miseria a la hora de la muerte de Pío X; la humildad: Pío X siempre se sintió indigno del cargo de Papa e incluso no permitía lujos excesivos en sus recámaras y sus hermanas que lo atendían no gozaban de privilegio alguno en el Vaticano; la bondad: Nunca fue difícil tratar con Pío X pues siempre estaba de buen genio y dispuesto a mostrarse como padre bondadosos con quien necesitara de él.

Dentro de sus obras destaca el combate contra dos herejías en boga en esa época: Modernismo, la cual la combatió en un documento llamado Pascendi estableciendo que los dogmas son inmutables y la Iglesia si tiene autoridad para dar normas de moral; la otra herejía que combatió fue la del Jansenismo que propagaba que la Primera Comunión se debía retrasar lo más posible; en contraposición Pío X decretó la autorización para que los niños pudieran recibir la comunión desde el momento en que entendía quien está en la Santa Hostia Consagrada. Este decreto le valió ser llamado el Papa de la Eucaristía.

Fundó el Instituto Bíblico para perfeccionar las traducciones de la Biblia y nombró una comisión encargada de ordenar y actualizar el Derecho Canónico. Promovió el estudio del Catecismo.

Murió el 21 de agosto de 1914 después de once años de pontificado.

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