Consejos para el estudio

Autor: Tomás de Aquino Santo .Visitas: 4923

Consejos para el estudio

“Me has preguntado cómo te conviene estudiar de modo que llegues a adquirir el tesoro de la ciencia. Estos son los consejos que te doy:

1. No te lances de golpe al Océano, sino entra en él por los arroyitos, porque es conveniente que de lo más fácil desemboques en lo más difícil.

2. Quiero que seas tardo en hablar, y tardo para acudir allí donde se habla.

3. Conserva la pureza de conciencia.

4. No dejes de entregarte a la oración.

5. Gusta de frecuentar tu celda, si quieres ser “introducido en la celda del vino”.

 6. Muéstrate amable con todos.

7. No quieras andar averiguando los hechos ajenos.

8. No seas demasiado familiar con nadie, pues el exceso de familiaridad engendra el menosprecio y da ocasión a sustraer tiempo al estudio.

9. No te entrometas de manera alguna en palabras y obras de los hombres de mundo.

10. Huye sobre todo del vano activismo.

11. No dejes de seguir la huella de los santos y de los hombres de bien.

12. No mires quién lo dice, mas lo que diga de bueno encomiéndalo a tu memoria.

13. Trata de comprender aquello que lees y que oyes.

14. Aclara tus dudas.

15. Esfuérzate por ubicar todo lo que puedas en el cofre de tu mente, como quien desea llenar un vaso.

16. No investigues las cosas que te superan.

Si sigues estos consejos llevarás y producirás, durante el tiempo de tu vida, hojas y frutos útiles en la viña del Señor de los ejércitos. Si te atienes a todo esto podrás alcanzar lo que desees”.

                (Carta de Santo Tomás al hermano Juan)

Acerca del Autor

Tomás de Aquino Santo

Tomás de Aquino Santo

Santo Tomás de Aquino nació en el castillo de Roccasecca, cerca de Aquino, en el año 1225, en el seno de una numerosa y noble familia italiana. Su padre, Landolfo, descendiente a su vez de los condes de Aquino, estaba emparentado con el emperador Federico II. Su madre, Teodora, era hija de los condes de Taete y Chieti. Recibió Tomás su primera educación, a partir de los cinco años, en la abadía de Montecasino, de la que era abad su tío, permaneciendo en el monasterio hasta 1239, cuando el emperador Federico II decretó la expulsión de los monjes. Allí realizó los estudios ordinarios de gramática, latín, música, moral y religión.

A finales de 1239 se dirigió a la universidad de Nápoles para continuar sus estudios, permaneciendo en dicha ciudad hasta 1244, año en que, sintiéndose atraído por la vida de los frailes dominicos que había conocido en un convento de Nápoles, ingresó en la orden como novicio. La decisión no fue del agrado de su familia, que hubiera preferido que Sto. Tomás sucediera a su tío al frente de la abadía de Montecasino. Enterada de que Sto. Tomás se iba a dirigir a Bolonia para participar en un capítulo general de la orden, y que posteriormente sería enviado a París para continuar sus estudios, fue raptado por sus hermanos y retenido por ellos durante más de un año en el castillo de Roccasecca, con la intención de disuadirlo de su ingreso definitivo en la orden, cosa que no consiguieron dejándole, finalmente, cumplir su voluntad. Se dirigió posteriormente a París, probablemente en el verano de 1245.

En París permaneció hasta 1248, como estudiante, ganándose rápidamente la confianza de San Alberto Magno quien se sintió atraído por las grandes posibilidades intelectuales de su discípulo. En 1248 se dirigió a Colonia, con San Alberto, quien iba a fundar una casa de estudios para la orden.

En Colonia permaneció con él hasta 1252, regresando a París para continuar sus estudios, recibiendo su licenciatura (licencia para enseñar en la Facultad de Teología) en 1256, siendo nombrado Magister ese mismo año, ocupando su cátedra hasta el 1259.

 

En 1259 se trasladó a Italia, donde permaneció hasta 1268, con el encargo de enseñar teología en la Corte pontificia . A lo largo de estos años residió en varias ciudades italianas, como Anagni, Orvieto, Roma y Viterbo, siendo invitado a dar conferencias en las universidades de Nápoles y Bolonia. En esta época conoce, entre otros personajes ilustres, a Guillermo de Moerbeke, el famoso traductor de las obras de Aristóteles, quien puso a su disposición varias de sus traducciones, entre ellas algunas que se encontraba prohibidas en la época (De Anima, De Sensu et Sensato y De Memoria et Reminiscentia) y que Sto. Tomás comentará, junto con otras obras de Aristóteles como la Física y la Metafísica.

En 1268 regresa a París, impartiendo su magisterio hasta 1272, en medio de numerosas polémicas provocadas tanto por los ataques contra y entre las órdenes religiosas, como por las controversias suscitadas por los averroistas latinos, quienes, encabezados por Siger de Brabante, habían copado la facultad de Artes (filosofía) modificando sustancialmente las enseñanzas aristotélicas que San Alberto y el mismo Sto. Tomás habían anteriormente introducido en dicho facultad.

Luego de una polémica actividad regresa a Nápoles el año 1272, con el encargo de establecer una casa de estudios (studium generale), donde abandona totalmente su actividad docente y de autor, encontrándose frecuentemente arrebatado por experiencias místicas que le absorben por completo. Permanecerá allí hasta 1274, muriendo en el transcurso del viaje iniciado ese año para dirigirse de Nápoles a Lyon, donde iba a celebrarse un concilio convocado por el papa Gregorio X.

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