El Abandono confiado en la Divina Providencia

Autor: Colombiere San Claudio .Visitas: 4296

El Abandono  confiado en la Divina Providencia

Una de las verdades mejor establecidas y de las más consoladoras que se nos han revelado es que nada nos sucede en la tierra, excepto el pecado, que no sea porque Dios lo quiere; Él es quien envía las riquezas y la pobreza; si estáis enfermos, Dios es la causa de vuestro mal; si habéis recobrado la salud, es Dios quien os la ha devuelto; si vivís, es solamente a Él a quien debéis un bien tan grande; y cuando venga la muerte a concluir vuestra vida, será de su mano de quien recibiréis el golpe mortal.

Pero, cuando nos persiguen los malvados, ¿debemos atribuirlo a Dios? Sí, también le podéis acusar a Él del mal que sufrís. Pero no es la causa del pecado que comete vuestro enemigo al maltrataros, y sí es la causa del mal que os hace este enemigo mientras peca.

No es Dios quien ha inspirado a vuestro enemigo la perversa voluntad que tiene de haceros mal, pero es Él quien le ha dado el poder. No dudéis, si recibís alguna llaga, es Dios mismo quien os ha herido. Aunque todas las criaturas se aliaran contra vosotros, si el Creador no lo quiere, si Él no se une a ellas, si Él no les da la fuerza y los medios para ejecutar sus malos designios, nunca llegarán a hacer nada: No tendrías ningún poder sobre mí si no te hubiera sido dado de lo Alto, decía el Salvador del mundo a Pilato.

Acerca del Autor

Colombiere San Claudio

Colombiere San Claudio

En 1659, entra a la Compañía de Jesús y después de 15 años de vida religiosa, busca el medio de alcanzar la más alta perfección posible. Fue entonces que hace un nuevo voto, consistente en observar fielmente la regla y las constituciones de su Orden bajo pena de pecado. Aquéllos que le conocían pudieron certificar que ese voto era observado con la mayor exactitud.

En 1674, el Padre de la Colombière fue elegido superior de la Casa de los Jesuitas enParay-le-Monial, y es ahí donde se hace director espiritual de Santa Margarita María Alacoque, lo que hace de él un apóstol ardiente de la devoción del Sagrado Corazón. Era hermano de Joseph de La Colombière, vicario general en Canadá.

En 1676 fue enviado a Inglaterra como predicador de la Duquesa de York, la futura Reina de Inglaterra. De igual manera en la Corte de Saint-James. Aún en dificultades, consigue guiar a Santa Margarita por medio de cartas.

Acabó con la salud alterada, afectada de enfermedades de la garganta y pulmonares que parecían amenazar su trabajo de predicador. Atiende su llamada a Francia pero es arrestado y puesto en la prisión de King's Bench Prison, siendo denunciado como conspirador. Su calidad de predicador de la Duquesa de York y la protección de Luis XIV, le permitieron escapar de la muerte, pero fue condenado al destierro en (1679).

Pasa los dos últimos años de su vida en Lyon, donde era el director espiritual de jóvenes jesuitas. Sus principales trabajos comprenden Réflexions Pieuses, Méditations sur la Passion, Retraite et Lettres Spirituelles, fueron publicados bajo el título de Œuvres du R. P. Claude de la Colombière (Avignon, 1832 ; París, 1864).

Sus reliquias se conservan en Paray-le-Monial en la Capilla de La Colombière cercana al convento de las Religiosas de la Visitación.

Canonizado por el Papa Juan Pablo II el 31 de mayo de 1992. Su fiesta es el 15 de febrero.

 

 

  

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