Las siete palabras de Cristo en la Cruz

Autor: Belarmino San Roberto .Visitas: 2674

Las siete palabras de Cristo en la Cruz

En esta cuaresma meditemos sobre las siete palabras de Nuestro Señor desde la Cruz, aquella que nos trajo la vida. Palabras que vinieron a dar cumplimiento a todo el Antiguo Testamento. Siete palabras acompañadas de siete miradas de amor.

“Las tres primeras fueron para los demás, para dar todo lo que le quedaba; las otras fueron acerca de sí mismo, para acabar su misión en la tierra, lo cual también era dar” dice el Padre Leonardo Castellani.

"Padre, perdónalos,  no saben lo que hacen"

"Hoy mismo estarás conmigo en el Paraíso”

"Mujer, he ahí a tu hijo. Esa es tu madre”

“Mi Dios, mi Dios ¿por qué me abandonaste?"

“Tengo sed”

“Todo está cumplido”

“Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”

Las palabras de Cristo, llenas de misericordia, muestras de su profundo amor por los hombres, deben invitarnos a reflexionar. El Señor nos habla, debemos guardar silencio para escuchar su Voz. Nuestro Señor sintió el abandono, el dolor, la sed y nos invita a cada uno a tomar la cruz con Él.

Que las consideraciones de San Roberto Belarmino nos ayuden a vivir mejor esta cuaresma y convertir nuestro corazón radicalmente a Dios.

Acerca del Autor

Belarmino San Roberto

Belarmino San Roberto

Nació el 4 de octubre del año 1542 en Montepulciano, comuna de la región de la Toscana, en el centro de Italia. Era sobrino del papa Marcelo II, hermano de su madre. Desde niño se destacó por su gran inteligencia.

Se propuso seguir la vida religiosa, pero recordando las enseñanzas de su piadosa madre, que le había enseñado cuán efímeros son los honores del mundo, quiso optar por una comunidad donde no pudiera ser nombrado obispo ni cardenal. A pesar de la oposición de su padre, en 1560 fue recibido en la Compañía de Jesús en Roma y en 1570 fue ordenado sacerdote en Gante, Bélgica.

Dio clases en la prestigiosa Universidad Católica de Lovaina. Durante este tiempo se dedicó también a aprender el idioma hebreo y a estudiar a fondo la Sagrada Escritura y los escritos de los Santos Padres. Enseñó teología, filosofía, matemáticas y astronomía.

Escribió dos catecismos (uno resumido y uno explicado), que estuvieron en vigor hasta san Pío X. También compuso numerosas obras de apologética. Estos libros llegaron a ser muy exitosos y populares entre los sacerdotes y catequistas, que se basaban en ellos para encontrar los argumentos necesarios para la enseñanza de la correcta doctrina y para la defensa de la fe católica.

Especialmente son notables sus Controversias en cuatro volúmenes. Colaboró en la nueva edición de los Setenta (la biblia griega); en la corrección del Martirologio; en la redacción de la Ratio studiorum (el plan de estudios) de la Compañía de Jesús. También intervino en la edición de la Biblia Vulgata (latina).

En sus últimos años se centra principalmente en obras devotas y espirituales, entre las que sobresale su Comentario a los Salmos, del que se hicieron 30 ediciones.

Muy en contra de sus deseos personales, fue nombrado obispo y cardenal. Se dedicó a evangelizar a las personas de su diócesis con gran celo.

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