Sermones sobre la Navidad

Autor: Bernardo de Claraval San .Visitas: 1612

Sermones sobre la Navidad

San Bernardo, místico excepcional, presenta a sus monjes seis sermones sobre la Navidad, a fin de que preparen sus corazones para la venida del Niño Dios que quiere nacer en el corazón de todos, a través de un encuentro íntimo y fructífero.

Cada sermón cuenta con capítulos breves que pueden servirnos para meditar este milagro de anonadamiento y llegar a la Navidad mejor dispuestos.

Los títulos de cada sermón son:

  • Sobre el anuncio litúrgico del nacimiento del Señor: Jesucristo, Hijo de Dios, nace en Belén de Judá
  • Sobre las palabras del canto: ¡Oh Judá y Jerusalén!
  • Sobre esta frase de canto: "Hoy sabréis que viene el Señor".
  • Sobre el medicamento de la mano izquierda del esposo y los encantos de su mano derecha
  • Sobre la antífona: "Santificaos hoy y estad preparados, que mañana veréis en vosotros la majestad de Dios".
  • Sobre el anuncio de la Navidad

Sermones donde reina el gozo espiritual de la Venida y la profundidad de un hombre de oración.

Acerca del Autor

Bernardo de Claraval San

Bernardo de Claraval San

Abad y reformador monástico francés, canonizado en 1174 (Castillo de Fontaines, Dijon, 1091 - Claraval, 1153). Procedente de una familia noble, siguió desde muy joven su vocación religiosa. Ingresó en 1112 en la abadía cisterciense de Cîteaux y muy pronto, en 1115, pasó a dirigir el nuevo monasterio de Clairvaux (Claraval).

En ambos monasterios impuso el estilo que pronto se extendería a toda la Orden del Císter: disciplina, austeridad, oración y simplicidad. Tales ideales le enfrentaron con Pedro el Venerable, abad de Cluny, pues suponían un ataque directo contra la riqueza de los monasterios, la pompa de la liturgia y el lujo de las iglesias cluniacienses.

Bernardo fue un defensor de los derechos políticos y económicos del papa: su mediación en favor de Inocencio II en el conflicto que le enfrentaba con el antipapa Anacleto II (1130-37) se vio recompensada con importantes privilegios pontificios para la orden cisterciense. Su influencia creció aún más al llegar al papado su discípulo Eugenio III (1145-53), antiguo fraile cisterciense.

Bernardo luchó contra las incipientes tendencias laicistas de su tiempo, haciendo condenar el racionalismo de Abelardo y las propuestas de Arnaldo de Brescia de que la Iglesia volviera a la pobreza primitiva. No dudó de la legitimidad de usar la fuerza en apoyo de la Iglesia, incitando a franceses y alemanes a la segunda Cruzada (1146), o haciendo reconocer a la Orden del Temple como realización del ideal del fraile-soldado (1128). Su teología, en cambio, insistía sobre la Virgen y sobre la humanidad de Cristo con una ternura que le valió el sobrenombre de doctor melifluus.

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