La Escritura en la vida del hombre

Autor: Rossi Pablo (filósofo) . Visitas: 3421

La Escritura en la vida del hombre

La Palabra de Dios es como un canto a varias voces, en cuanto Dios la pronuncia en muchas formas y en diversos modos (cf. Hb 1, 1), dentro de una larga historia y con diversidad de anunciadores, pero donde aparece una jerarquía de significados y de funciones.

La Palabra de Dios tiene su patria en la Trinidad, de la cual proviene, por la cual es sostenida y a la cual retorna, testimonio permanente del amor del Padre, de la obra de salvación del Hijo Jesucristo, de la acción fecunda del Espíritu Santo. A la luz de la Revelación, la Palabra es el Verbo eterno de Dios, la segunda persona de la Santísima Trinidad, el Hijo del Padre, fundamento de la comunicación intratrinitaria y ad extra: «En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. Ella estaba en el principio junto a Dios. Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada» (Jn 1, 1-3; cf. Col 1, 16).

Por lo tanto, el mundo creado narra la gloria de Dios (cf. Sal 19, 1). Al inicio del tiempo, con su Palabra Dios crea el cosmos (cf. Gn 1, 1), poniendo en la creación un sello de su sabiduría, por lo cual todo hace resonar su voz (cf. Si 46, 17; Sal 68, 34). Es la persona humana en particular, en cuanto creada a imagen y semejanza de Dios (cf. Gn 1, 26), que permanece para siempre como signo inviolable e intérprete inteligente de su Palabra. De la Palabra de Dios, en efecto, la persona recibe la capacidad de entrar en diálogo con Él y con la creación. De este modo, Dios ha hecho de toda la creación, y de la persona in primis, «un testimonio perenne de sí mismo» (DV 3). Dado que «todo fue creado por él y para él [...] y todo tiene en él su consistencia» (Col 1, 16-17), «"semillas de la Palabra" (AG 11.15), "destello de aquella Verdad que ilumina a todos los hombres" (NA 2) [...] se encuentran en las personas y en las tradiciones religiosas de la humanidad»[3].

«La Palabra se hizo carne» (Jn 1, 14): Palabra de Dios, última y definitiva es Jesucristo, su persona, su misión, su historia, íntimamente unidas, según el plan del Padre, que culmina en la Pascua y que se cumple cuando Jesús entrega el Reino al Padre (cf. 1 Cor 15, 24). Él es el Evangelio de Dios para cada persona humana (cf. Mc 1, 1).

En vista de la Palabra de Dios que es el Hijo encarnado, el Padre habló en tiempos antiguos por medio de los profetas (cf. Hb 1, 1) y a través del Espíritu los Apóstoles continúan el anuncio de Jesús y de su Evangelio. Así la Palabra de Dios se expresa con palabras humanas en el anuncio de los profetas y de los Apóstoles.

Acerca del Autor

Rossi Pablo (filósofo)

Rossi Pablo (filósofo)

El R.P. Dr. Pablo Rossi nació en Buenos Aires el 26 de febrero de 1969.

Se ordenó sacerdote en el Instituto del Verbo Encarnado el 9 de agosto de 2001.

Es Doctor en filosofía por la Universidad Angelicum de Roma. Actualmente es formador en el seminario "María Madre del Verbo Encarnado" en Argentina.

Déje un comentario

Estás comentando como invitado.

    • Nuestra Vida en el Plan de la Divina Providencia
      Moralidad de los tatuajes
      El drama de la Redención humana
      La gnosis como clave interpretativa de la revolución
      Jesucristo Luz
      Fundamentos antropológicos de la familia natural
      Amar a Dios
      La conciencia
    • Acerca del demonio
      Veinticinco de Mayo
      Conferencia sobre Martín Lutero
      Causas y remedios de la acedia
      Virgen de Guadalupe
      Antonio Gramsci y la revolución cultural
      La acedia en la sociedad
      La fe
    • Aunque todos... yo no
      Teología de la liberación