La mística cristiana y el hombre de hoy

Autor: Caturelli Alberto . Visitas: 1985

La mística en general, la mística cristiana y la inversión actual de la mística cristiana.

La mística cristiana y el hombre de hoy

Desde el momento en que nacemos de nuevo, esto es, a la vida de la gracia por el sacramento del bautismo, la gracia que se nos da, en ese momento está destinada a crecer.

Ser cristiano implica reestablecer la unión con Dios que tenía el hombre antes del pecado. En consecuencia todos los hombres son llamados a la unión mística, no es un privilegio a personas especiales.

 Ahora bien, ¿cómo se produce este ascenso a Dios? Los místicos cristianos han esbozado un camino, el cual implica la purificación de los sentidos y las potencias del alma y esta ascética tiene como fundamento la vida de la gracia y la contemplación. Este es el papel fundamental del hombre contemporáneo: la inmersión en la Vida Divina, y esto está al alcance de todos.

 Sin embargo, en el mundo contemporáneo existe una inversión de la mística cristiana, hay una tiniebla que no es otra cosa que sustituir a Dios por las criaturas.

 En definitiva hay que vivir la vida de la gracia y solamente los santos muestran  la única guía de restauración de la verdadera mística, que no es otra que la cristiano Católica.

 El orden en la exposición es el siguiente:

1. La mística en general y la mística cristiano católica, representada en grandes místicos.

2. El inmanentismo y su influencia como “inversión de la mística cristiana”.

Acerca del Autor

Caturelli Alberto

Caturelli Alberto

Alberto Caturelli nació en 1927 en Villa del Arroyito, cerca de la ciudad de Córdoba, República Argentina.

Licenciado en Filosofía por la Universidad de Córdoba en el año 1949 y doctorado en la misma Universidad en 1953. En la histórica «Casa de Trejo» cumplió una larga carrera docente como profesor, entre los años 1953 y 1993. Es profesor de Historia de la Filosofía Medieval e Investigador Superior del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), el principal organismo dedicado a la promoción de la ciencia y la tecnología en la Argentina, a cuya vida institucional estuvo vinculado muchos años.

Recibió el Premio Nacional de Filosofía, provincia de Santa Fe, (1965 a 1970), el Premio Consagración Nacional de Filosofía (1983), el Premio Internacional de Filosofía "Michele F. Sciacca", Italia (1987).

Es Doctor honoris causa de varias universidades (Universidad de Génova, Italia; Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, México; Universidad John F. Kennedy y Universidad FASTA, Argentina, entre otras) y miembro de redacción de revistas filosóficas argentinas y extranjeras.

Es miembro honorario de la Pontificia Academia para la Vida. Además de su innegable trayectoria ha tenido participación en la vida cultural de la Iglesia Católica, siendo un ejemplar defensor de la Familia.

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