La verdadera religión

Autor: Agustín de Hipona san .Visitas: 3807

La verdadera religión

En esta obra san Agustín hace una apología del cristianismo defendiendo que la verdadera religión, que es aquella en la que se “honra a un Dios único (…) se le reconoce como principio de todas las cosas, y de donde reciben su virtud”.

Encontrándose, por tanto, en un error los “llamados filósofos” que teniendo doctrinas contradictorias en templos comunes, veneran a muchos dioses. Y son contradictorias porque abrazan las creencias del pueblo mientras en privado predicaban doctrinas contrarias. Sin embargo, de entre todos aquellos, rescata a Sócrates porque en su prédica enseñaba que “la verdad no se capta con los ojos del cuerpo sino con la mente purificada, y que toda alma con su posesión se hace dichosa y perfecta”, con ello, san Agustín, consideraba que invitaba a “cambiar de ideas y buscar al Dios único”; y a Platón porque con su teoría invitaba a purificar el alma de modo que buscara lo verdadero, que para san Agustín se encuentra en Dios.

 

Se trata de una obra clásica que debe conocer todo aquel que quiera hacer un estudio sistemático de los Santos Padre, y en especial quien se aboque al gran Hiponense.

Acerca del Autor

Agustín de Hipona san

Agustín de Hipona san

Obispo de Hipona y doctor de la iglesia (354-430), es uno de los cuatro doctores más reconocidos de la Iglesia Latina. Llamado "Doctor de la Gracia".

Nació el 13 de noviembre de 354 en Tagaste, pequeña ciudad de Numidia en el África romana. Su padre, llamado Patricio, era aún pagano cuando nació su hijo. Su madre, Santa Mónica es puesta por la Iglesia como ejemplo de mujer cristiana, de piedad y bondad probadas, madre abnegada y preocupada siempre por el bienestar de su familia, aún bajo las circunstancias más adversas. Mónica le enseñó a su hijo los principios básicos de la religión cristiana y al ver cómo el joven Agustín se separaba del camino del cristianismo se entregó a la oración constante en medio de un gran sufrimiento.

Agustín llevaba una juventud desviada, pero fue en el año 386 donde doctrinal y moralmente se convirtió, estando en Milán; y el año 387 fue bautizado por el obispo San Ambrosio. Vuelto a su patria, llevó una vida dedicada al ascetismo, y fue elegido obispo de Hipona. Durante treinta y cuatro años, en que ejerció este ministerio, fue un modelo para su grey, a la que dio una sólida formación por medio de sus sermones y de sus numerosos escritos, con los que contribuyó en gran manera a una mayor profundización de la fe cristiana contra los errores doctrinales de su tiempo.

 

El 28 de agosto del año 430, a la edad de 76 años, San Agustín muere, después de haber servido 40 años en la iglesia.

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