Método de Control Mental de Silva

Autor: Ezcurra Alberto . Visitas: 2391

Método de Neo-espiritualismo falsificado

Método de Control Mental de Silva

El método Silva reúne un conjunto de técnicas que desarrollan las capacidades innatas, pero sin ejercitar, que tiene el ser humano. Cualquiera que sea el punto de partida del alumno, su desarrollo, o su nivel intelectual, obtendrá al finalizar el curso un importante incremento en el uso de dichas capacidades y podrá aplicarlas para ayudarse a resolver los problemas de la vida cotidiana, mejorando así en gran medida su calidad de vida.

Se desarrolla mediante unos ejercicios mentales ordenados en forma progresiva, que se realizan en estado de relajación, a través de los cuáles, el alumno va aprendiendo a mantenerse consciente (despierto) y controladamente en niveles de conciencia más profundos (subconsciente), desarrollando una capacidad de autocontrol para su posterior uso y aplicación diaria, sin necesidad de nadie que le guíe.

Se sabe que el cerebro emite ondas eléctricas medibles con el electroencefalógrafo: Beta, Alfa, Theta y Delta.

Hay una relación entre la producción de ondas cerebrales y los estados mentales y actividades que desarrolla el ser humano.

Comúnmente, si la persona está consciente (despierta) y actuando con sus sentidos físicos, predomina la producción de ondas Beta.

Ahora bien, Alfa es una frecuencia más baja y más energética que Beta (de hecho es la más energética y más sincronizada de las cuatro) y está relacionada con el subconsciente.

En el subconsciente se encuentran las capacidades creativas del hombre. El Método enseña a alterar la frecuencia cerebral, de manera que se pueda permanecer consciente, produciendo más de manera que se pueda permanecer consciente, produciendo más Alfa a voluntad y utilizar sus posibilidades de forma práctica.

Este método tiene dos errores principalmente:

1.Hay una confusión entre lo psíquico y lo espiritual. En el hombre hay una triple dimensión: el cuerpo, el alma y el espíritu. Esta distinción es importante, porque aun siendo el alma una y simple, tiene dos caras: una en cuanto que anima al cuerpo.  En este sentido S. Pablo habla del hombre animal, el cual es incapaz de las cosas del espíritu. El hombre psíquico se contrapone al hombre espiritual. En segundo lugar en cuanto que es espíritu. El hombre psíquico no acepta que proviene del espíritu de Dios, hay que enjuiciarlo con criterios espirituales. El orden de la mística cristiana es el orden espiritual. Se distinguen el orden psicológico del espiritual. Así por ejemplo, la fe, la esperanza y la caridad no pertenecen al orden psicológico sino al espiritual. 

2.Una falsa concepción de la trascendencia. El hombre está llamado por Dios a un destino sobrenatural. Dice el P. Castellani “mientras Santa Teresa penetraba más íntimamente en el Castillo Interior encontraba más luz. En cambio Freud mientras más penetraba en el interior del hombre, encontraba más inmundicia”. Y se pregunta Castellani ¿quién tiene razón? Dice: los dos, pues ambos seguían caminos distintos. S. Teresa el de la trascendencia hacia lo alto, en cambio Freud hacia lo bajo, creyendo trascender lo humano, pero lo que hacía era penetrar hacia las zonas más oscuras del hombre, no en el camino hacia el espíritu, hasta el punto de decir: “si no puedo inclinar hacia mí lo superior, removeré los abismos”

Con esto vemos claramente que el hombre puede creer que está trascendiendo, pero seguir un camino equivocado, esto es, en vez de seguir hacia lo alto dirigirse hacia lo bajo. 

Esto es propiamente lo que se aplica en el Método de Control Mental de Silva. 

 

Acerca del Autor

Ezcurra Alberto

Ezcurra Alberto

Alberto Ignacio Ezcurra nació Buenos Aires el 30 de julio de 1937 y murió el 26 de mayo de 1993. Su sangre provenía de los más patricios apellidos de la Argentina. Era el primer hijo de una de las figuras claves del revisionismo histórico y uno de los fundadores del Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas, en 1938. Alberto Ezcurra Medrano, quien influye en el pensamiento y en la formación de su hijo, el futuro jefe del Movimiento Nacionalista Tacuara, la que para algunos fue la más popular organización de militancia juvenil de fines de los '50 y los '60.

Alberto Ezcurra Uriburu era un joven austero. Toda su vida usó lentes de gruesos cristales y marco negro bajo unas cejas espesísimas. Poseía una sólida y bastísima formación. Pero con la humildad que lo caracterizaba, jamás hizo alardes ni posaba de doctor. Era inteligente, astuto y muy estudioso.

Era un gran orador; Poseía firmes convicciones y carisma. Admirado y cuestionado, ya que no tenía pelos en la lengua, llamaba a cada cosa por su nombre. Solía concurrir al Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas donde recibía charlas de José María Rosa o Arturo Jauretche que les daban una versión de la historia distinta de la liberal, aunque también frecuentaban la trastienda da la librería Huemul, y asistían a conferencias de nacionalistas católicos como el Padre Julio Meinvielle, o de Jordán Bruno Genta.

En el año 1957 con algunos amigos funda el Movimiento Nacionalista Tacuara.

Ezcurra definía sus ideas y las de Tacuara de la siguiente manera: "Nuestro movimiento, que procura instaurar un nuevo orden, es cristiano en cuanto afirma la primacía de los valores espirituales y permanentes en el hombre y en la sociedad; nacionalista, en cuanto sostiene a la Nación como unidad social suprema, y socialista por su concepción económico-social, anticapitalista, revolucionaria y comunitaria". Tacuara terminó dividiéndose y disolviéndose y entonces Alberto Ezcurra retornó al seminario y terminó consagrado al sacerdocio; lo hizo primero en Paraná, Entre Ríos, y luego en San Rafael, Mendoza. Cuando el Padre Alberto misionaba elegía los parajes más desatendidos e inhóspitos, allí donde los criollos habían sido abandonados a su suerte por la perversidad del sistema dominante. Y volvía de la misión, rico en experiencias apostólicas y en decires campestres que solía aplicar en sus clases y cursos. El 26 de mayo de 1993 murió de un cáncer el cura Alberto Ignacio Ezcurra Uriburu. Todo su intenso paso por este mundo fue "Milicia y servicio", la simbiosis de la "espada y la cruz".

Comentarios (1)

  • Gilberto Fontanez

    Gilberto Fontanez

    15 Julio 2016 a las 14:06 |
    Excelente recurso para todos los catolicos ... y los que no son tambien. Les felicito.

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