Regla de San Agustín

Autor: Agustín de Hipona san .Visitas: 2568

Regla de San Agustín

La vida comunitaria está llena de pruebas y requiere el trabajo constante en la virtud, especialmente en las virtudes de la justicia, la piedad, la corrección fraterna, la frugalidad, la castidad, la obediencia y la pobreza.

San Agustín escribe las reglas de la vida comunitaria partiendo del mandamiento del Amor: Como Yo los he amado, así también ámense los unos a los otros. Por el amor que se tengan los unos a los otros reconocerán todos que son discípulos míos (Juan 13, 34-35).

Tanto el laico como el religioso vive en comunidad, revisar nuestra vida, examinarnos en este punto es sumamente necesario para crecer en la vida espiritual. Este mismo planteo lo encontramos en la reforma de vida que presenta San Ignacio en sus Ejercicios Espirituales.

Acerca del Autor

Agustín de Hipona san

Agustín de Hipona san

Obispo de Hipona y doctor de la iglesia (354-430), es uno de los cuatro doctores más reconocidos de la Iglesia Latina. Llamado "Doctor de la Gracia".

Nació el 13 de noviembre de 354 en Tagaste, pequeña ciudad de Numidia en el África romana. Su padre, llamado Patricio, era aún pagano cuando nació su hijo. Su madre, Santa Mónica es puesta por la Iglesia como ejemplo de mujer cristiana, de piedad y bondad probadas, madre abnegada y preocupada siempre por el bienestar de su familia, aún bajo las circunstancias más adversas. Mónica le enseñó a su hijo los principios básicos de la religión cristiana y al ver cómo el joven Agustín se separaba del camino del cristianismo se entregó a la oración constante en medio de un gran sufrimiento.

Agustín llevaba una juventud desviada, pero fue en el año 386 donde doctrinal y moralmente se convirtió, estando en Milán; y el año 387 fue bautizado por el obispo San Ambrosio. Vuelto a su patria, llevó una vida dedicada al ascetismo, y fue elegido obispo de Hipona. Durante treinta y cuatro años, en que ejerció este ministerio, fue un modelo para su grey, a la que dio una sólida formación por medio de sus sermones y de sus numerosos escritos, con los que contribuyó en gran manera a una mayor profundización de la fe cristiana contra los errores doctrinales de su tiempo.

 

El 28 de agosto del año 430, a la edad de 76 años, San Agustín muere, después de haber servido 40 años en la iglesia.

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